La corrupción es un tema de carácter político de vital importancia en nuestro país. Su discusión y análisis es ineludible para quienes integran la Asamblea Constituyente: mandatarios y mandantes.
La Comisión de Control Cívico de la Corrupción presenta su propuesta a la Asamblea Nacional Constituyente que, probablemente, generará desencanto entre algunos lectores no especializados, quienes sostienen que el fenómeno de la corrupción únicamente podrá enfrentarse con el cambio total o la multiplicación de normas de carácter punitivo como son la cadena perpetua, o la pena de muerte a los corruptos.
La propuesta de la C.C.C.C. a la Asamblea Nacional Constituyente (VINCULO a la revista rescate 28, desde la propuesta …. constituyente), a primera vista, podría confundirse con una repetición de la normativa anterior con alguna modificación que no se entendería como “de fondo”. Nada más lejos de la verdad. La Comisión de Control Cívico de la Corrupción concibe a la Asamblea Constituyente como un proceso de cambio, cuya misión no se reduce solamente a la formulación de una nueva Carta Política. Creemos que el país tiene aspiraciones mucho más profundas y vastas.
Pensamos que la Asamblea Nacional Constituyente será un foro público abierto que facilitará el encuentro entre ecuatorianos, en donde necesariamente cabrán los enfoques de todos los sectores que constituyen la nación ecuatoriana; un verdadero laboratorio social a partir del que brote la simiente de la vida en democracia que queremos para el país.
Nuestro documento, está concebido no solamente como la sustentación teórica de una reforma a un texto constitucional: se presenta también el contexto en el que esa reforma se hace necesaria.
Tenemos ya una experiencia de 10 años en el combate a la corrupción, por ello, es nuestro deber decirle al país lo aprendido. Podemos afirmar que hasta hoy contamos con un importante bagaje de conocimiento en los componentes de nuestro accionar. Se trata, por un lado, de un acumulado experiencial de trabajo a través de la organización social de ciudadanas y ciudadanos, mujeres y hombres trabajadores, profesionales, empresarios, campesinos, juventudes, etc., es decir, de todos aquellos sectores que por Ley son nuestros mandantes y forman parte de nuestro trabajo de vigilancia del bienhacer público y a quienes los hemos involucrado en el desarrollo de diversos mecanismos de prevención de la corrupción. Asimismo, sobre la base de la experiencia en el tratamiento jurídico de la corrupción, hemos logrado concebir una doctrina, un acumulado gnoseológico del fenómeno de la corrupción.
Así, este documento que presentamos a la Asamblea Constituyente contiene esa doble óptica: la primera proveniente del acumulado experiencial y, la otra, del acumulado teórico gnoseológico del estudio del combate a la corrupción.
Por ende, esto sustenta las reformas que proponemos y que deberá considerar la Asamblea Constituyente. No nos oponemos a que se presenten otro tipo de propuestas y, de hecho, esperamos que así sea.
En este espacio esperamos sus comentarios, análisis y sugerencias.